Por qué los rótulos de los puestos deben de permanecer como parte de la cultura gastronómica y visual de México

Los rótulos son uno de los elementos visuales protagonistas de la Ciudad de México. Colorean y llenan de vida cientos de puestos callejeros, paredes, láminas y rejas para anunciar puestos de comida y productos populares. Seguro que si haces memoria puedes recordar muchísimos que escriben: "Estética Unisex"; "Jugos y Licuados"; "Ricas tortas calientes"; "Tacos de guisado"; "Caldos de gallina" y otros tantos íconos de la garnacha mexicana.

Cualquiera que lleve un poco de tiempo viviendo en la Ciudad de México puede reconocer estas expresiones gráficas como el alma de la vida urbana. Se debe a que el rótulo va más allá de ser simple publicidad y un anuncio con letras de colores que sirve para llamar la atención del consumidor. Es un elemento visual que forma parte irrevocable del paisaje del país, que resalta la identidad visual y gastronómica de las calles chilangas.

Los rótulos y la gastronomía popular

La magia de estos rótulos empleados en puestos de comida ambulantes es que, al ser una forma de publicidad, esta especie de gráfica popular busca promover productos gastronómicos, antojitos populares que representan la identidad gastronómica popular que colorean y que impregnan de olores las calles de México.

Además de ser llamativos y con diseños únicos e irrepetibles, permiten a los comensales identificar que en cierto local venden tortas a más de una cuadra de distancia. Ahora, aunque las tortas siguen operando, la llamativa imagen rebosante de pan, jitomate y lechuga que permitía identificarlas ha desaparecido. En su lugar, resalta un monocromático vinil con el logo de la administración de la alcaldía Cuahutémoc.

Represión discursiva en nombre de "orden y disciplina"

El pasado 25 de abril, la alcandesa Sandra Cuevas inició la Jornada Integral de Mejoramiento del Entorno Urbano, programa que promueve acciones que, según sus actores, pretenden unificar los entornos laborales de puestos ubicados en colonias como La Roma, La Juárez y La Condesa -por mencionar algunos- para mantenerlos bajo un supuesto estándar de "orden y limpieza".

Frente a esta acción, habitantes de la Ciudad de México y muchos defensores de la identidad cultural de la Ciudad de México señalaron que esta acción además de ser represiva e impositiva, ha atentado directamente con la memoria gráfica de la capital.

La tradición del rótulo popular

Estos rótulos han formado parte del paisaje de la ciudad desde principios del siglo XX. Llegaron junto con la instalación de un capitalismo temprano durante los últimos años del Porfiriato. Sin embargo, fue hasta que culminó la Revolución Mexicana que este tipo de técnica publicitaria comenzó a ganar popularidad entre empresas y comercios locales que recurren a este tipo de comunicación visual para dar origen a los famosos rótulos.

De acuerdo con el texto El rótulo popular, común denominador del paisaje urbano en México de Martín M. Checa-Artasu y Pilar Castro Rodríguez, el oficio se conocía originalmente como pintor de letreros que surgió anteriormente en el siglo XVIII en numerosas ciudades europeas y en América durante la época colonial.

Mencionan de la misma manera que ser un rotulista es, al mismo tiempo, ser un artesano. Es "un oficio que se aprende por tradición y por experiencia" y que antecede las técnicas disciplinarias que darían después origen al diseño gráfico. Los autores indican que el rótulo popular, al igual que un producto artístico, se compone de cuatro elementos: la letra, el dibujo, el color y el soporte (paredes, fachadas, vallas metálicas, etc.) Estos diseños se basan en el uso de diversas tipografías realizadas a mano alzada, acompañadas de dibujos de objetos cotidianos, muy similares al estilo del cómic.

Los autores señalan que la Ciudad de México se encuentra empapada con la presencia de estos rótulos, como un reflejo de la creatividad empleada por un deseo de comunicar y transmitir un mensaje en concreto.

La rotulación popular es un fenómeno social, puesto que plasma recursos extraídos de la sociedad en sí mismo. Sobre todo, es un medio de expresión artística que se puede observar en zonas populares o barrios, denotando la apropiación del espacio público por las personas que habitan y coexisten en él.

Artistas defienden la expresión del arte popular

Aldo Solano, historiador del arte, ha impulsado la Red Chilanga en Defensa del Arte y la Gráfica Popular (re.chida) defiende este medio de comunicación visual como parte de la identidad cultural de la ciudad. Critica la decisión de la alcaldía Cuauhtémoc puesto que atenta contra la identidad del espacio público: "Se pierde identidad, se pierde personalidad, se insulta a los rotulistas; que es un oficio completamente respetable, digno y es parte de nuestra herencia cultural y que está vivo." expresó en una entrevista con el medio Forbes.

"Todos los que utilizamos el espacio público hemos perdido identidad y lugares no sólo de arraigo y cariño, sino de orientación; puesto que también tienen esa función los rótulos." expresó.

Aldo considera que este, más que un acto político, resulta en un ejercicio de poder sobre los puestistas y vendedores ambulantes. "Nos habla de cómo el Gobierno local percibe el espacio público: como un soporte para su propaganda política, para publicitarse" cuando, expresa, el espacio público debe pertenecer a la comunidad.

Las críticas ante esta postura han llegado por todos lados. Incluso, los dueños de los puestos pegaron papeles con la leyenda "aquí iba un rótulo" ironizando sobre el blanco y azul que ahora lucen los puestos en las calles de la alcaldía.

“Muchos de los rótulos que se han hecho, es parte de la expresión cultural de la gente, y si eso se va aniquilando es como si nos estuvieran aniquilando, asesinando nuestra memoria, en dónde va a quedar nuestra cultura”, mencionó Martín Hernández Robles, rotulista tradicional en una entrevista para el Canal Once.

Frente a estas acusaciones, tanto la alcaldesa como las autoridades de la alcaldía Cuauhtémoc se han mostrado firmes ante su decisión bajo el discurso de mantener el "orden y limpieza" y que los rótulos, lejos de ser arte y expresión popular, se tratan de "usos y costumbres de los habitantes". Sin embargo, indicaron que se han propuesto dialogar con vecinos y con un "grupo de artistas" para decidir si se debe de continuar con su acción institucional.

Fuentes | Forbes | El País | El rótulo, gran contribuyente de la cultura visual mexicana| Rótulos, el corazón de la vida urbana en las calles de México

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