Trapeador, mechudo o mop: ese aliado indispensable para limpiar la casa que, irónicamente, siempre termina siendo lo más sucio. Lo usamos, lo exprimimos, lo volvemos a usar… y rara vez le damos el mantenimiento que necesita. Por eso, cuando lo vemos negro, con mal olor o tieso, lo primero que pensamos es: “ya murió”.
Antes de mandarlo directo a la basura, prueba esta mezcla casera sencilla y barata que puede devolverle la vida y dejarlo sorprendentemente limpio. Lo mejor: seguro ya tienes los ingredientes en casa.
Cada cuánto deberías cambiar tu trapeador
De acuerdo con recomendaciones de fabricantes de productos de limpieza y especialistas en higiene del hogar:
Un trapeador mechudo tradicional tiene una vida útil aproximada de 1 a 6 meses, dependiendo del uso y del tipo de superficie.
Las mopas de microfibra deben cambiarse cada 4 a 8 semanas, ya que pierden capacidad de absorción.
Los trapeadores de algodón duran entre 2 y 3 meses, antes de deshilacharse o acumular demasiadas bacterias.
Un dato poco conocido: estudios sobre limpieza doméstica señalan que un trapeador mal lavado puede contener más bacterias que un inodoro, sobre todo si se guarda húmedo. Por eso, limpiarlo bien no es solo cuestión estética, sino de higiene.
Por qué funciona la mezcla de bicarbonato y vinagre
Aunque juntos reaccionan, el bicarbonato y el vinagre cumplen funciones clave:
El bicarbonato de sodio ayuda a desprender suciedad incrustada, neutraliza olores y actúa como abrasivo suave.
El vinagre blanco tiene propiedades antibacterianas y ayuda a disolver residuos minerales y grasa.
El agua caliente abre las fibras del trapeador, permitiendo que la suciedad salga con mayor facilidad.
Cómo limpiar tu trapeador con agua, bicarbonato y vinagre
Necesitas: Agua caliente Bicarbonato de sodio Vinagre blanco Una cubeta Guantes (muy recomendado)
Paso a paso:
Retira el mechudo del palo y colócalo en una cubeta.
Agrega agua caliente (sin llegar a hervir), una buena cantidad de bicarbonato y un chorrito generoso de vinagre.
Con guantes puestos, lava primero la capa exterior del trapeador.
Notarás cómo el agua empieza a tornarse café o negra. Eso es la suciedad acumulada.
Tira esa agua, lava la cubeta y repite la mezcla.
Esta vez, lava mechón por mechón, asegurándote de que el metal o la base también tenga contacto con la mezcla.
Déjalo reposar unos minutos, enjuaga bien y exprime.
Vuelve a colocarlo en la base y aprovecha para limpiar también la parte plástica.
Déjalo secar completamente al aire, preferentemente colgado y en un lugar ventilado. Esto evita malos olores y la proliferación de bacterias.
Después de cada uso, haz lo siguiente para sacarle el mayor provecho:
Enjuágalo bien.
Exprímelo lo más posible.
Nunca lo guardes húmedo dentro de la cubeta.
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