Quesadillas, pambazos, tlacoyos, sopes… las garnachas forman parte de nuestra identidad culinaria. No importa en qué colonia estés: siempre hay un puesto que las prepara al momento, con salsa recién molida y aceite bien caliente. Pero hay un antojito que cada vez se ve menos en los mercados de la capital: los peneques.
Este platillo, muy presente en la cocina de nuestras abuelas, hoy parece estar en riesgo de desaparecer en la Ciudad de México. Y si algo vale la pena hacer cuando una receta tradicional empieza a olvidarse, es volver a cocinarla. Por dos razones simples: porque es deliciosa y porque conservar nuestras tradiciones también se hace desde la estufa.
¿Qué son los peneques?
Gracias a un video compartido por el chef Gerardo Vázquez Lugo, muchos recordaron la existencia de este antojito tradicional. Como él mismo explica, en varios mercados y fondas de la CDMX ya no es común encontrarlos, aunque durante décadas fueron parte del recetario familiar.
Los peneques son, en esencia, pequeñas tortillas de maíz gruesas que se cuecen ligeramente, se abren para rellenarse —tradicionalmente de frijoles refritos o queso fresco— y después se cierran para capearse con huevo batido. Finalmente, se fríen y se bañan en un caldillo o salsa roja o verde.
A diferencia de una quesadilla convencional, el peneque es hueco y luego relleno; además, su característica principal es el capeado, que le aporta una textura esponjosa por fuera y suave por dentro.
En algunas zonas se sirven sumergidos en salsa de jitomate con chile, mientras que en otras se presentan apenas bañados. Su parecido con otros platillos capeados, como los huauzontles, ha provocado confusión entre nuevas generaciones.
Aunque todavía pueden encontrarse en alcaldías como Azcapotzalco e Iztapalapa, su presencia es cada vez menor.
Ingredientes
- 2 tazas de masa de maíz nixtamalizada
- ½ taza de frijoles refritos
- 150 gr de queso fresco rallado o desmoronado
- Sal al gusto
- Aceite vegetal suficiente para freír
- 3 huevos (separadas claras y yemas)
- 4 jitomates medianos maduros
- 1 diente de ajo
- ¼ de cebolla picada
- 1–2 chiles serranos (al gusto)
- 1 taza de caldo o agua
Cómo hacer receta tradicional de peneques
- Tiempo total
Formar los peneques
Toma porciones de masa y forma pequeñas tortillas gruesas (aproximadamente de 8–10 cm de diámetro). Cuécelas en un comal caliente apenas hasta que cambien de color y se inflen ligeramente, sin que se doren por completo.
Retíralas del comal y, aún tibias, haz una pequeña abertura lateral con un cuchillo para formar una cavidad interna.
Rellenar
Introduce una cucharada de frijoles refritos o queso fresco dentro de cada pieza. Presiona ligeramente para sellar.
Preparar el capeado
Bate las claras a punto de nieve. Incorpora las yemas una por una y mezcla suavemente con movimientos envolventes. Agrega una pizca de sal.
Capear y freír
Calienta suficiente aceite en un sartén profundo. Sumerge cada peneque en el huevo batido y fríe hasta que estén dorados por ambos lados. Escurre sobre papel absorbente.
Preparar la salsa
Hierve los jitomates con el ajo, la cebolla y los chiles. Licúa con una taza del agua de cocción. En una cacerola, calienta una cucharada de aceite, vierte la salsa y cocina durante 8–10 minutos. Ajusta de sal.
Servir
Coloca los peneques en un plato hondo y báñalos con la salsa caliente. También pueden servirse apenas napados, dependiendo del gusto.
Cómo se comen tradicionalmente
Los peneques se disfrutan recién hechos, cuando el capeado aún está esponjoso. Se acompañan con arroz rojo o frijoles de la olla. En algunas casas se preparan como plato principal; en otras, como parte de una comida corrida.
Imágenes: hechas con IA de Gemini e Instagram
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