No es mar, pero en Puebla hay una “playa” que enamora a todos: su azul parece el del Caribe

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Cristina Díaz

Editora en Jefe

En Puebla no hay mar, eso es evidente. Pero sí existe un lugar que muchos describen como una playa escondida en las montañas, donde el azul del agua recuerda al Caribe y el paisaje parece detenido en el tiempo. Se trata de la Laguna de Alchichica, un paraje natural que combina belleza, silencio y una colección de mitos que la han convertido en uno de los destinos más fascinantes del estado. Ideal para una escapada de fin de semana o para aprovechar un puente largo, este sitio sorprende incluso a quienes creen conocerlo todo de Puebla.

Qué es la Laguna de Alchichica y por qué es tan especial

La Laguna de Alchichica forma parte de un conjunto de cuerpos de agua conocidos como axalapascos: lagunas de origen volcánico que se formaron en cráteres de montañas de cima plana. Estas estructuras naturales pueden alcanzar varios kilómetros de diámetro y poseen características geológicas únicas.

Alchichica, en particular, mide aproximadamente dos kilómetros de diámetro y destaca por el intenso color azul turquesa de sus aguas, que cambia según la luz del día. Su alta salinidad, inusual en lagunas de interior, ha alimentado teorías sobre conexiones subterráneas con el océano, aunque científicamente se explica por procesos geológicos y minerales propios de la zona.

El famoso explorador y oceanógrafo francés Jacques-Yves Cousteau visitó este lugar durante su estancia en México y quedó impresionado por su naturaleza singular y sus formaciones subacuáticas.

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Misterios y leyendas que rodean Alchichica

Más allá de su valor geológico, la Laguna de Alchichica está envuelta en relatos transmitidos de generación en generación.

Algunos pobladores aseguran que bajo sus aguas existe una base oculta de la que emergen esferas luminosas multicolores. Otros cuentan haber escuchado zumbidos intensos sobre el lago, seguidos de objetos que “vibran” en el aire antes de sumergirse en el agua.

También persiste la leyenda de una sirena de cabello plateado que aparece durante la luna llena. Según el relato popular, su canto atrae a los hombres hacia el agua hasta hacerlos desaparecer en las profundidades.

Aunque estas historias forman parte del imaginario colectivo, no existen pruebas científicas que las respalden. Lo que sí es real es la profunda conexión cultural que la comunidad mantiene con este sitio.

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Un ecosistema único en México

Más allá del misterio, la laguna alberga una riqueza natural extraordinaria. En sus aguas habita el Ambystoma taylori, una especie endémica conocida como ajolote de Alchichica, que no existe en ningún otro lugar del mundo.

Además, en el fondo del cráter se encuentran estructuras blancas llamadas microbialitos: formaciones minerales creadas por microorganismos a lo largo de miles de años. Estas estructuras han convertido a la laguna en un punto de interés para investigadores y buzos especializados.

¿Se puede nadar en la Laguna de Alchichica?

Sí, pero con precaución.

Aunque algunas personas practican kayak y natación, no es un cuerpo de agua sencillo. Su profundidad, temperatura y composición requieren experiencia. Los buzos que ingresan suelen hacerlo con equipo profesional y conocimiento técnico. Por eso, si decides visitarla, es recomendable hacerlo con respeto, evitar alterar el ecosistema y seguir indicaciones locales.

La Laguna de Alchichica no es una playa, pero su azul intenso y su atmósfera silenciosa logran lo mismo que el mar: desconectar.

Entre ciencia y leyenda, este rincón de Puebla demuestra que no hace falta costa para encontrar paisajes que quitan el aliento.

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