Viaja a Japón sin salir de CDMX: este restaurante evoluciona sin perder su esencia con cocina japonesa y respeto por los ingredientes en su nueva era

TORI evoluciona sin perder su esencia: cocina japonesa, respeto por el producto y una imagen vanguardista en su nueva era

Ayko Pruneda

Editor Senior

Hay lugares que trascienden su papel como restaurantes para convertirse en parte de la identidad de una ciudad y Tori es uno de ellos. En la CDMX, su nombre está estrechamente ligado a la evolución de la cocina japonesa y a una manera particular de entender el diseño y la gastronomía.

La historia comenzó en la década de los 90, con un pequeño local en Satélite fundado por el Dr. Katsumi Kumoto Kawasaki, quien llegó de Japón en 1966. Desde entonces, el proyecto ha recorrido un largo camino hasta consolidarse como uno de los referentes de la cocina japonesa y con varias sucursales en México. 

Hoy, aquel legado da paso a una nueva etapa que mantiene presente su esencia, pero que mira hacia el futuro. Ubicado en la calle de Temístocles 61, en Polanco, comienza ahora la historia de Tori, un restaurante que toma como punto de partida décadas de experiencia en cocina japonesa para construir una propuesta con identidad propia.

Un edificio que ya forma parte del ambiente de Polanco

Diseñado por Michel Rojkind, el inmueble que ocupa TORI es uno de esos lugares difíciles de olvidar. Durante años formó parte del paisaje gastronómico de Polanco, no solo por su propuesta de cocina japonesa de producto, sino también por una arquitectura de formas orgánicas que convirtió al edificio en un referente de la zona.

Hoy, la construcción permanece como uno de los elementos protagonistas, pero la experiencia cambia. TORI toma el relevo para reinterpretar la manera de habitar este espacio, conservando la fuerza de su arquitectura y llevándola hacia una atmósfera distinta.

Para esta nueva propuesta, Esrawe Studio replanteó los interiores con la intención de crear un ambiente más abierto y dinámico. El proyecto respeta el carácter arquitectónico original, pero establece un nuevo lenguaje visual para el restaurante.

La terraza adquiere especial protagonismo dentro de esta transformación: es más luminosa, abierta y conectada con el movimiento cotidiano de las calles de Polanco, convirtiéndose en parte esencial de la experiencia de TORI.

Una cocina japonesa que respeta la tradición y mira hacia adelante

El corazón del restaurante está en la cocina, liderada por Marcelo Hisaki, chef corporativo de Urban Group. Su propuesta parte del respeto por la gastronomía japonesa clásica, pero incorpora una mirada contemporánea que le permite explorar nuevos ingredientes, técnicas y combinaciones.

La precisión, el cuidado por el producto y el respeto por la temporalidad continúan siendo fundamentales. La diferencia está en la libertad con la que estos principios se llevan al plato, incorporando referencias que Hisaki ha encontrado a lo largo de sus viajes y experiencias profesionales.

“No necesitamos recurrir a la fusión para hacer una cocina japonesa contemporánea. Podemos respetar su origen y, al mismo tiempo, trabajar con el producto que tenemos cerca, entender su mejor momento y permitirnos incorporarlo respetuosamente. Conocer profundamente la tradición también puede darte libertad para crear”, explica Marcelo Hisaki, chef corporativo de Urban Group.

Nigiris, sashimis y nuevas interpretaciones

Esta filosofía se refleja en una carta que conserva algunos de los formatos más reconocibles de la cocina japonesa, entre ellos nigiris, sashimis, platos calientes y preparaciones al teppan, pero que también abre espacio para nuevas interpretaciones.

La propuesta de Hisaki busca que la técnica sea el punto de partida y no una limitante. El producto de temporada, los ingredientes disponibles y las experiencias acumuladas durante sus viajes se convierten en herramientas para construir una cocina japonesa más flexible y contemporánea.

Entre las preparaciones que representan esta visión se encuentran la Tártara de atún con tobiko negro y huevo de codorniz y los Ostiones yuzu, creación del propio chef Hisaki.

TORI comienza su propia historia en Temístocles 61

Más que continuar de manera literal con el pasado del inmueble, TORI parte de ese legado para construir una identidad propia. La experiencia acumulada durante décadas sirve como fundamento para una propuesta que cambia la manera de entender el espacio, renueva su lenguaje visual y plantea otra lectura de la cocina japonesa.

En Temístocles 61 permanece una arquitectura que ya forma parte del imaginario de Polanco, pero ahora convive con una nueva generación al frente de la cocina y una propuesta que encuentra en la tradición el punto de partida para explorar nuevas posibilidades.

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