
¿Se acuerdan de cuando en 2020 nadie podía salir de casa? Mientras el mundo estaba detenido y miles de personas perdían sus empleos, una pareja decidió abrir un pequeño restaurante que hoy se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados de la Ciudad de México. Se llama Momiji y, más allá de los sabores que combinan México, Japón, Italia y Paraguay, su historia merece ser contada tanto como sus platillos.
Momiji, el restaurante que nació para ayudar a una familia
Este es el tipo de historias que te llenan el corazón, así como el estómago, y vale la pena compartir. Durante la pandemia, muchas personas se quedaron sin trabajo de un día para otro. Entre ellas estaban una joven y su padre, ambos dedicados al servicio en restaurantes y empresas de catering.
Cuando ella contactó a un antiguo jefe, Raymundo Pérez, para preguntarle si sabía de alguna vacante, la respuesta fue que no. Pero aquella conversación terminó convirtiéndose en algo mucho más grande. Junto con su pareja, la chef Cristina Hanhausen, decidió crear Momiji.
Al principio era únicamente un proyecto de comida a domicilio. Entre risas, Raymundo nos contó que diseñó decenas de menús antes de encontrar uno que realmente lo convenciera y que conectara con los clientes. Gracias a ese pequeño negocio pudo dar empleo a aquella joven, a su padre y a varios repartidores.
En medio de meses particularmente difíciles, Momiji se convirtió en una oportunidad para que varias familias pudieran seguir llevando comida a la mesa.
Con el paso del tiempo, el proyecto comenzó a ganar popularidad entre los vecinos de Lomas de Chapultepec. Cuando las restricciones sanitarias permitieron reabrir los negocios, Cristina y Raymundo —ambos chefs con experiencia profesional en Japón e Italia— dieron el siguiente paso: abrir las puertas de un restaurante físico.
Hasta hoy, Momiji conserva ese espíritu íntimo con el que nació. De hecho, solo tiene capacidad para 28 comensales, lo que convierte cada servicio en una experiencia mucho más personal y cuidada.
Momiji, la versión moderna de “El patio de mi casa”
Literalmente, el restaurante está dentro de una casa, con todo y jardín. Y eso es precisamente parte de su encanto.
Desde que tocas la puerta y atraviesas el acceso, la sensación es la de llegar a una reunión en casa de amigos que cocinan extraordinariamente bien. El jardín, las mesas, la atención cercana y el saludo de los chefs crean una atmósfera difícil de encontrar en otros lugares de la ciudad.
Pero la verdadera razón para volver está en la comida.
Qué pedir en Momiji
El menú ha cambiado muy poco con el paso de los años. En gran medida porque los clientes se han encargado de pedir que muchos de sus platillos permanezcan intactos. Eso no significa que Cristina Hanhausen y Raymundo Pérez hayan dejado de experimentar, pero sí habla de lo bien logradas que están varias de sus recetas.
Edamames
Una entrada aparentemente sencilla que resume perfectamente la filosofía del restaurante. Los edamames llegan salteados con ponzu, togarashi y chintextle de katsuobushi, acompañados por una salsa tan buena que inevitablemente terminarás buscando con qué seguirla comiendo.
Paté de atún
No suele aparecer en la carta, así que vale la pena preguntar si lo tienen disponible. Se trata de una combinación de atún con finas láminas de res acompañadas de pan recién hecho. De esos platillos que desaparecen de la mesa mucho más rápido de lo que uno quisiera.
Los imperdibles
Katsusando
Los katsusandos están de moda, pero este tiene argumentos para destacar entre todos los demás. Lleva brioche hecho en casa, cerdo tonkatsu, col y mayonesa de ajo tatemado.
El pan, suave y mantequilloso, es una maravilla por sí solo. Y el corte del cerdo, perfectamente cocinado, tiene ese equilibrio entre textura y jugosidad que lo vuelve memorable.
Ramen
Preparado con fideos frescos, chashu, huevo, vegetales, alga nori y un caldo que pasa 18 horas en cocción.
Y sí, esas 18 horas se sienten en cada cucharada. Es abundante, reconfortante y lo suficientemente generoso como para compartir, aunque probablemente no quieras hacerlo después del primer bocado.
¿Cuánto cuesta comer en Momiji?
Momiji es uno de esos lugares que vale la pena guardar para una ocasión especial o para darse un gusto de vez en cuando.
El gasto promedio ronda entre los 500 y mil pesos por persona, dependiendo de las bebidas y la cantidad de platillos que se pidan.
Mi recomendación es ordenar al centro. Así podrás probar varias especialidades de la casa y tener una idea mucho más completa de lo que ofrecen.
Al final, Momiji es mucho más que un restaurante. Es el resultado de una decisión tomada en uno de los momentos más complicados de los últimos años. Es la historia de dos chefs que regresaron a México para apostar por un proyecto propio, generar empleos y demostrar que la buena cocina también puede nacer de la empatía.
Y eso, honestamente, se siente en cada plato.
¿Dónde está?
Dirección: Sierra Madre 216, Lomas de Chapultepec, Ciudad de México.
Horarios: Miércoles a sábado de 14:00 a 22:00 horas y domingo de 14:00 a 18:00 horas.
Recomendación: Reserva con anticipación. Con solo 28 lugares disponibles, las mesas suelen ocuparse rápidamente.
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