San Valentín es el pretexto perfecto para preparar estos brownies de red velvet con cheesecake, pero la verdad es que se antojan cualquier día del año. Son vistosos, deliciosos y tan originales que no solo funcionan para regalar el 14 de febrero, también son una gran idea si quieres vender postres caseros y consentir paladares.
El red velvet y el cheesecake son dos sabores clásicos de la repostería que, cuando se juntan, crean un combo ganador: suaves, cremosos, con ese equilibrio entre cacao, vainilla y queso crema que nunca falla.
Esta receta la vimos en el canal de Decorando Pasteles y nos pareció perfecta para replicar en fechas especiales. Porque sí, San Valentín también es para apapachar a los demás y para el amor propio.
Ingredientes
- 1 ½ barras de mantequilla
- 1 taza de azúcar mascabado
- 3 huevos
- 1 cucharadita de colorante rojo (mejor si es en gel)
- 1 ½ tazas de harina de trigo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1 cucharada de chocolate en polvo
- 225 g de queso crema, a temperatura ambiente
- 1 huevo
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- ¼ de taza de azúcar refinada
- 2 cucharadas de crema ácida
Cómo hacer brownies de red velvet y cheesecake
- Tiempo total
Prepara la mezcla de red velvet
En un tazón grande, bate el azúcar mascabado con la mantequilla y los tres huevos hasta obtener una mezcla homogénea y de color café claro.
Mezcla los ingredientes secos
En otro recipiente, combina la harina con el polvo para hornear y la cocoa. Reserva.
Da el color y une todo
Agrega el colorante rojo a la mezcla húmeda; utiliza preferentemente colorante en gel para lograr un tono más intenso sin alterar la textura. Cuando la mezcla esté bien roja, incorpora poco a poco los ingredientes secos. Mezcla hasta integrar y deja reposar a temperatura ambiente mientras preparas el cheesecake.
Prepara el cheesecake
En un tazón limpio, bate el queso crema con el azúcar refinada, la crema ácida, el huevo y la vainilla hasta lograr una mezcla suave y sin grumos.
Arma los brownies
Forra un molde con papel antiadherente y vierte la mezcla de red velvet, distribuyéndola de manera uniforme. Agrega cucharadas de la mezcla de cheesecake sobre la superficie. No busques que quede perfecto: la idea es lograr un efecto marmoleado.
Hornea: lleva al horno precalentado a 160 °C durante 25 a 30 minutos, o hasta que al insertar un palillo salga con algunas migas húmedas.
Enfría y corta
Deja reposar, desmolda y corta en cuadritos. El interior debe quedar suave y cremoso.
Tip extra para venderlos o regalarlos
Córtalos en porciones iguales y guárdalos en cajas transparentes o papel encerado con listón rojo o rosa.
Se conservan bien en refrigeración hasta 5 días, lo que los hace ideales para preparar con anticipación.
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