En la búsqueda de una cocina impecable, muchas veces cometemos errores que, lejos de ayudar, terminan dañando nuestros utensilios. Uno de los más comunes es usar cloro para lavar trastes de acero inoxidable, una práctica que parece efectiva, pero que en realidad puede acortar su vida útil. Así lo explicó la ingeniera de alimentos Mariana Zapién, quien recientemente advirtió en televisión que este hábito no solo es innecesario, sino potencialmente dañino para tu cocina.
Por qué no debes lavar el acero inoxidable con cloro
Existe la creencia de que el cloro “lo limpia todo” y desinfecta mejor que cualquier producto. Si bien es cierto que tiene poder desinfectante, su uso indiscriminado puede generar efectos negativos, especialmente en superficies metálicas.
De acuerdo con Mariana Zapién, aplicar cloro directamente sobre el acero inoxidable provoca deterioro progresivo: con el tiempo, los utensilios pueden presentar manchas, corrosión e incluso pequeñas perforaciones que afectan su durabilidad.
En otras palabras, ese brillo que tanto quieres conservar puede desaparecer más rápido de lo que imaginas.
El mito del jabón: limpia, pero no desinfecta
Otro punto importante que señala la experta es el papel del detergente para trastes. Aunque muchos creen que elimina bacterias, la realidad es distinta. El jabón no mata microorganismos: su función principal es arrastrar grasa, suciedad y reducir la carga bacteriana, facilitando que se eliminen al enjuagar. Por eso, una buena técnica de lavado es más importante que saturar de productos.
Cuidado con la esponja: el foco de bacterias en tu cocina
Un error muy común en casa es dejar la esponja dentro del recipiente con jabón o sobre superficies húmedas.
Esto no la limpia, al contrario: la esponja acumula bacterias y puede contaminar tanto el detergente como los trastes, provocando malos olores y una limpieza poco efectiva.
La recomendación es enjuagarla bien después de usarla y dejarla secar en un lugar ventilado.
Mezclar cloro con jabón: un riesgo para la salud
Otro hábito que parece inofensivo —pero no lo es— es combinar cloro con jabón para “potenciar” la limpieza.
Según explica Mariana Zapién, esta mezcla puede liberar gases tóxicos, como cloro gaseoso, que resultan peligrosos para la salud. De hecho, es una de las causas más comunes de intoxicaciones domésticas.
Por eso, la recomendación es clara: no mezclar productos de limpieza.
La forma correcta de desinfectar tus trastes sin dañarlos
Si quieres una limpieza efectiva sin comprometer tus utensilios, sigue este proceso:
Lava los trastes con agua y jabón para eliminar grasa y residuos.
Enjuaga perfectamente.
Prepara una solución con 1 litro de agua y media cucharada de cloro.
Aplica esta mezcla de forma indirecta (nunca cloro puro sobre el metal).
Enjuaga nuevamente con abundante agua.
Este método permite desinfectar sin dañar el acero inoxidable ni dejar residuos agresivos.
El paso que casi nadie hace (y marca la diferencia)
Después de lavar y desinfectar, es fundamental dejar secar los utensilios correctamente.
El secado al aire o con un trapo limpio evita la acumulación de humedad, reduce la proliferación de bacterias y elimina malos olores.
Menos cloro, mejores resultados
Aunque el cloro es un gran aliado en la limpieza del hogar, usarlo sin control puede ser contraproducente. Aplicarlo correctamente —y en la medida adecuada— no solo protege tu salud, también ayuda a conservar tus utensilios en mejor estado por más tiempo.
Un pequeño cambio en tu rutina puede hacer una gran diferencia en tu cocina.
Imágenes creadas por IA de Gemini y Pexels
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