MasterChef 24/7: el formato que quiso innovar, pero terminó quitándole la magia al programa

Cristina Díaz

Editora en Jefe

Ayer, domingo 17 de mayo, arrancó una nueva temporada de MasterChef México con un giro importante: MasterChef 24/7, un formato que transmite el reality prácticamente todo el día a través de Disney+. La intención era clara: innovar. El resultado, al menos en su primer episodio, me dejó sensaciones encontradas… y sí, también la impresión de que algo de la magia original se perdió. Aquí mi crítica.

MasterChef 24/7: el primero de su tipo, pero…

Los reality shows enganchan, generan conversación y viven de su presencia constante en redes. Eso está probado. Pero en el caso de MasterChef, no puedo evitar preguntarme: ¿realmente necesitaba este formato?

México estrena esta versión 24/7 y, en teoría, suena atractivo. Sin embargo, aplicado a un programa de cocina, puede volverse pesado. Hoy el consumo es rápido, fragmentado, dominado por el scroll infinito. Y aquí, en lugar de sintetizar, se expande.

En otros países —como España— la franquicia ha crecido hacia experiencias paralelas: restaurantes, escuelas, campamentos. Funciona porque amplía el universo sin saturar el formato. En México, en cambio, siento que se apostó por subirse a la ola del reality continuo —como ya pasó con otros programas exitosos, tipo La casa de los famosos o La granja—, pero vuelvo a lo mismo: ¿MasterChef encaja aquí? Yo no lo tengo tan claro.

Zahie Téllez, Poncho Cadena, Adrián Herrera

El “desastre” del primer programa: lo bueno, lo malo y lo mejorable

Transmitir en vivo no es sencillo. Y ahí sí, aplauso total para Claudia Lizaldi: mostró oficio, control y experiencia para sostener el ritmo del programa. Lo mismo para Sergio Sepúlveda, Carlos Quirarte y Esmeralda Ugalde, quienes funcionan como una mesa de acompañamiento para llenar los tiempos mientras los participantes cocinan.

Y justo ahí aparece uno de los grandes retos:

¿Qué hacer con los tiempos muertos?

Mantener la atención durante los 20 minutos de preparación es clave. Ahí debería construirse narrativa: historias de los participantes, interacción con chefs, comentarios que sumen. Pero en la práctica, esos minutos —que en televisión son eternos— se sienten largos.

Sí, hay momentos interesantes. Pero también hay lapsos en los que el ritmo se cae. Y si lo ves en streaming, se vuelve aún más evidente: producción entrando y saliendo, instrucciones, ajustes… todo lo que normalmente no ves. Tiene cierto encanto, claro, pero también desgasta.

Otro detalle curioso: en TV Azteca hay cortes comerciales tradicionales; en Disney+, en cambio, el espacio se llena con clips y tomas de la producción trabajando. Es una especie de híbrido que todavía no termina de cuajar.

Los chefs: nervio, oficio y momentos que sí funcionan

Es el primer programa, y los nervios se notan. Improvisar en vivo, sostener el ritmo y evitar silencios incómodos no es tarea fácil.

Aquí destaco a Poncho Cadena: natural, divertido, suelto. Sus comentarios fueron de lo más fresco del episodio y, para mí, quien mejor conectó con los concursantes.
Zahie Téllez y Adrián Herrera también cumplieron, pero en este primer capítulo, Poncho se llevó el foco.

El error más evidente del primer capítulo

Críticas en X sobre MasterChef

Y aquí es donde el formato en vivo juega en contra: el margen de error se vuelve visible.

Hacia el final del programa, hubo un momento incómodo. Mientras se anunciaban los últimos participantes, se le entregó el mandil a una concursante… y segundos después se lo retiraron. Un error claro de coordinación entre producción y chefs.

Fue evidente, se sintió torpe y hasta el propio Poncho Cadena reaccionó con una mueca de incomodidad. No fue drama televisivo: fue un fallo.

No seas tan dura (me digo a mí misma)

También hay que decirlo: es el primer episodio. Es lógico que haya ajustes, que los tiempos se afinen y que todos encuentren su lugar.

Seguramente el programa irá mejorando conforme avance la temporada. Los participantes se soltarán, los chefs tomarán ritmo y la producción pulirá detalles.

Pero, siendo honesta, sigo pensando lo mismo: MasterChef no necesariamente necesita ser un reality 24/7. Parte de su magia siempre estuvo en la edición, en el ritmo bien medido, en saber qué mostrar y qué no.

Tal vez este formato habría funcionado mejor con una versión Celebrity, donde el espectáculo pesa tanto como la cocina. Que, dicho de paso, Daniela Parra está en la competencia, así que seguro atraerá mucha prensa para ver si habla del caso de su padre Héctor Parra. 


También te puede interesar: Receta para hacer empanadas de cajeta con la receta de la chef Zahie Téllez: salen 50 piezas


Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com.mx

VER 0 Comentario