
Todo comenzó en Mérida con una niña que aprendió a cocinar gracias a su familia, rodeada de ingredientes frescos y recetas caseras. Años después, esa misma joven decidió emprender con apenas 250 pesos y un par de pays de queso. Así nació Tere Cazola, una de las pastelerías más reconocidas del sureste de México y protagonista de uno de los rumores más persistentes: que pertenece a Grupo Bimbo. La realidad es muy distinta.
Tere Cazola, el sueño que comenzó en un fraccionamiento de Mérida
Teresa Cazola creció en Mérida, Yucatán, en una familia trabajadora. Su mamá era costurera y su papá taxista, mientras que el gusto por la cocina lo heredó de su abuela, quien preparaba platillos sencillos con los ingredientes que daba la tierra. En el pódcast de Oso Trava, Cracks, la empresaria recuerda que en su casa nunca faltó la comida y que cocinar siempre fue una forma de demostrar cariño.
Aunque la cocina siempre estuvo presente en su vida, durante muchos años su profesión fue otra. Se casó a los 16 años y se convirtió en madre a los 17, por lo que necesitaba un trabajo estable para sacar adelante a su familia. Así comenzó a dar clases en secundaria mientras continuaba estudiando.
Durante ocho años combinó la docencia con su vida familiar, hasta que el 6 de marzo de 1985 ocurrió el momento que cambiaría su historia.
Los 250 pesos que lo cambiaron todo
Ese día, mientras caminaba por el fraccionamiento donde vivía, les contó a unas vecinas que atravesaba una situación económica complicada y que no quería sacar a sus hijos de la escuela donde estudiaban.
Una de ellas le hizo una sugerencia que parecía sencilla: vender los pays de queso que preparaba para reuniones familiares.
Al principio dudó. Pensaba que ya había muchas personas vendiendo postres, pero la idea no salió de su cabeza. Esa misma tarde, al terminar su jornada como maestra, fue al supermercado y utilizó los 250 pesos que tenía destinados para la despensa para comprar los ingredientes necesarios y preparar sus primeros pays de queso y manzana.
"Es un día que no voy a olvidar jamás porque tenía el entusiasmo de pensar que sí lo iba a lograr", recordó durante la entrevista.
Aquellos primeros pays llevaban mucho más que ingredientes: estaban hechos con ilusión, esperanza y ganas de salir adelante.
Esa tarde ocurrió algo que todavía recuerda con emoción. Aunque comenzó a llover, sus vecinas llegaron hasta su casa para probar los pays recién salidos del horno. Se vendieron todos y, para sorpresa de Tere, varias personas le hicieron nuevos pedidos.
"Esos 250 pesos se convirtieron en el motor para seguir haciendo más. Todavía conservo la libreta donde escribí esa primera receta hace más de 40 años", contó.
La mujer que nunca aprendió a decir "no"
Tere Cazola nunca estudió gastronomía. Todo lo aprendió de manera autodidacta, viendo programas de televisión, leyendo revistas y consultando libros de cocina.
Su filosofía era simple: si un cliente le pedía un postre que no sabía preparar, primero decía que sí y después aprendía a hacerlo.
"Un día me preguntaron si hacía brownies. Yo no sabía hacerlos, pero respondí que sí. Llegué a mi casa, hice pruebas hasta que me gustaron y después los empecé a vender", recordó entre risas.
Así fueron llegando nuevos pedidos: pasteles de mantequilla, de chocolate, de tres pisos y muchos más. Nunca rechazó un reto porque, como ella misma dice, la palabra "no" casi no existe en su diccionario.
El nacimiento de la empresa Tere Cazola
Con el crecimiento del negocio llegó una decisión difícil: dejar la docencia.
Aunque reconoce que nunca se imaginó dedicándose toda la vida a dar clases, renunciar no fue sencillo.
Antes de abrir una tienda, sus postres se vendían prácticamente por todos lados: cafeterías, restaurantes, hospitales y pequeños negocios. Incluso sus sobrinos ofrecían pays en las playas durante las vacaciones para aumentar las ventas.
Durante cinco años, su propia casa funcionó como centro de producción. Sin embargo, conforme crecía la demanda y su familia necesitaba más espacio, decidió rentar una vivienda cercana para instalar ahí su primer obrador.
Finalmente, en 1991 abrió su primera pastelería formal.
Con el paso de los años, la marca se expandió por el sureste del país y posteriormente llegó a otros estados. Hoy suma más de un centenar de sucursales distribuidas en entidades como Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Tabasco y Ciudad de México, además de operar una planta de producción de gran capacidad.
El rumor que la persigue: ¿Bimbo compró Tere Cazola?
Durante años ha circulado la versión de que Tere Cazola pertenece a Grupo Bimbo, pero la propia empresaria ha desmentido esa historia en varias ocasiones.
Según relató, alrededor de 2005 representantes de la empresa mexicana sí se acercaron para presentarle una propuesta de compra. Escuchó la oferta, pero decidió rechazarla.
"No me apantalló. Sentí que ese hijo todavía tenía muchísimo potencial. Les di las gracias, pero preferí seguir por mi cuenta", recordó.
A partir de entonces comenzó a crecer el rumor de que Bimbo era dueño de la empresa y que ella solo trabajaba para el grupo, algo que continúa siendo falso.
Incluso, cuenta que todavía hay empresarios y colegas del sector restaurantero que le preguntan si la marca sigue siendo suya. La respuesta continúa siendo la misma: sí.
Actualmente, Tere Cazola sigue siendo una empresa familiar, en la que participan sus hijos, sobrinos y otros integrantes de la familia, quienes trabajan para mantener vivo el legado que comenzó con un pequeño pay horneado en casa.
La pérdida que cambió el rumbo de la empresa
En 2016 adquirió un terreno de varias hectáreas con la intención de construir una gran planta de producción. Sin embargo, ese mismo año enfrentó uno de los momentos más dolorosos de su vida: la muerte de su hijo mayor, Jerry, en circunstancias violentas.
"Él era mi fan número uno. Siempre me impulsaba a crecer y a hacer cosas nuevas. Después de su muerte pensé en detenerme, pero entendí que él nunca hubiera querido verme rendirme", compartió.
Aunque el proyecto se pausó durante un tiempo —y posteriormente la pandemia también retrasó los planes—, en marzo de 2023 finalmente inauguró la nueva planta de producción.
Para Tere, ese edificio representa mucho más que el crecimiento de una empresa.
"Esa planta está dedicada a mi hijo Jerry", concluyó la empresaria.
Actualmente, Tere Cazola cuenta con más de 100 tiendas en todo México, teniendo una plantilla entre 800 y mil personas trabajando.
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