
Por practicidad, por moda o simplemente por costumbre, muchas personas usamos la tote bag para todo, incluso para llevar el lunch al trabajo o a la escuela. Pero, aunque sea muy cómoda, la realidad es que no es la mejor opción para transportar alimentos.
Y no solo porque el sándwich puede aplastarse o el guisado terminar derramado. El verdadero problema es que una bolsa de tela no ayuda a conservar la temperatura de los alimentos, lo que puede favorecer el crecimiento de bacterias cuando estos permanecen varias horas en la llamada "zona de peligro", entre los 5 y los 60 °C.
Si llevas tu guisado a la oficina, aquí te van algunas sugerencias para que llegue en buen estado y no termines con un dolor de estómago.
1. Aislamiento térmico
Lo primero que debes revisar es que la bolsa, o lonchera, cuente con un interior térmico o aislado. Este tipo de recubrimiento ayuda a mantener los alimentos fríos o calientes durante más tiempo y reduce los cambios bruscos de temperatura.
Eso sí, ningún material hace milagros. Si llevas alimentos perecederos, como carne, pollo, lácteos o huevo, lo ideal es colocar también un gel refrigerante previamente congelado. Esa combinación ayuda a mantener una temperatura segura durante el traslado.
2. Interior apto para alimentos y fácil de limpiar
De poco sirve que la lonchera sea bonita si por dentro no está diseñada para transportar comida.
Lo ideal es que tenga un revestimiento impermeable, resistente a las manchas y fabricado con materiales aptos para el contacto con alimentos. Así, si se derrama una salsa o un aderezo, bastará con pasar un paño húmedo para limpiarla y evitar la acumulación de malos olores, humedad o bacterias.
Además, recuerda limpiar la lonchera con frecuencia, incluso si no notas suciedad a simple vista.
3. Material resistente y estructura acolchada
Una buena lonchera también protege tus alimentos de los golpes del día a día.
Un diseño acolchado ayuda a evitar que se aplasten frutas como el plátano o que los recipientes se abran accidentalmente dentro de la mochila. También conviene elegir materiales resistentes al desgaste y a la humedad, ya que soportan mejor el uso diario y suelen durar mucho más tiempo, como bien señala la marca de mochilas experta en el tema Herschel.
Dos detalles que hacen toda la diferencia
- Cierres resistentes y bien sellados. Un buen cierre evita aperturas accidentales y ayuda a conservar mejor la temperatura del interior.
- Compartimentos internos. Tener un espacio separado para cubiertos, servilletas o snacks evita que todo termine mezclado y facilita mantener el lunch organizado.
Yo sé que las loncheras son cosas como de la primaria, cuando tu mamás te preparaba la comida, pero de grande entiendes la importancia de cuidar lo que comes.
Amamos las tote bags, pero cuando tengas que llevar o traer tu comida, mejor algo que la proteja.
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