El próximo jueves 17 de febrero se celebrará el Año Nuevo Chino y entre las muchas costumbres que tienen, es regalar un árbol de jade, también conocido como árbol de la abundancia, el cual se cree atrae la riqueza y la suerte.
Esta planta, que tiene nombre de necesitar mucho espacio, es todo lo contrario. El árbol de jade es pequeño, lo cual lo hace perfecto para tener en espacios pequeño. Incluso, si lo deseas, la puedes dejar en tu oficina.
¿Qué significa tener un árbol de jade en casa?
El nombre del árbol de jade tiene dos orígenes distintos, pero profundamente conectados. El primero viene del Feng Shui: sus hojas tienen un tono verde muy similar al jade, una piedra que dentro de la filosofía taoísta simboliza riqueza, prosperidad y buena suerte.
El segundo origen nace de una antigua leyenda china. Según la tradición, las hojas del árbol de jade representan lágrimas de jade derramadas por los dioses, que al caer a la tierra se transformaron en una planta capaz de conectar el cielo con el mundo terrenal.
Y aquí viene el detalle que lo hace todavía más especial: sus hojas carnosas almacenan agua, lo que reforzó la creencia de que, así como retienen humedad, también conservan la riqueza dentro del hogar.
Por eso, desde hace siglos se cree que existe una relación directa entre el cuidado del árbol de jade y los beneficios que ofrece: mientras más atención y cariño recibe, más prosperidad devuelve. Y no solo en lo económico. La llamada “abundancia” también se traduce en salud, armonía familiar y estabilidad emocional. Incluso, en culturas antiguas se le atribuían propiedades medicinales, lo que reforzaba su valor integral.
Características del árbol de jade
Aunque pertenece a la familia de las suculentas, el árbol de jade rompe un poco con el estereotipo. Sus hojas no forman rosetas cerradas, sino que crecen más abiertas, con una textura gruesa y carnosa. Miden entre 3 y 7 centímetros y se sostienen sobre tallos visibles y robustos, algo poco común entre las suculentas tradicionales.
Su nombre científico es Crassula ovata y es originaria de zonas rocosas de Sudáfrica y Mozambique, lo que explica su resistencia y capacidad de adaptación.
A pesar de ser una suculenta, se le llama “árbol” porque crece alrededor de un tallo central que recuerda a un tronco, mientras que las ramas se desarrollan con una forma más arbustiva. Su color habitual es verde intenso, aunque existen variedades con bordes rojizos que le dan un toque decorativo espectacular.
Cuando alcanza la madurez —generalmente después de los dos años— puede sorprenderte con pequeñas flores blancas o rosadas, delicadas y muy bonitas.
Cómo cuidar el árbol de jade
Si eres principiante en el mundo de las plantas, esta te va a caer como anillo al dedo. El árbol de jade es noble, resistente y poco exigente.
Uno de sus mayores puntos a favor es el riego. Si eres de las personas que a veces se olvida de regar, esta planta no te lo reprochará. En temporada de calor, basta con regarla cada dos semanas, siempre procurando que el agua caiga solo en el sustrato, nunca sobre las hojas. En invierno, el riego puede espaciarse hasta una vez al mes.
El sustrato es clave: necesita una tierra granulada y con buen drenaje para evitar que las raíces se pudran. Durante primavera y verano puedes abonarla con fertilizante especial para suculentas, preferentemente con buen aporte de potasio.
En cuanto a la poda, lo ideal es hacerla en primavera. Una poda profunda en invierno puede debilitarla, así que en esa época limítate a retirar hojas secas o dañadas. Y un tip importante: siempre deja que las heridas cicatricen bien para evitar hongos.
¿El árbol de jade es de sol o de sombra?
Como buena suculenta, ama la luz. Lo ideal es que reciba entre 3 y 6 horas de sol indirecto al día. Aunque tolera bien la iluminación intensa, no es buena idea exponerlo directamente al sol sin filtro, ya que puede provocar quemaduras en las hojas.
En verano, lo mejor es colocarlo en semisombra. En invierno, en cambio, agradecerá recibir más luz natural para mantenerse fuerte y saludable.
¿Dónde colocar el árbol de la abundancia?
Para potenciar su energía, el Feng Shui recomienda colocarlo dentro de casa o en un exterior techado. Conviene evitar espacios con mucha humedad, como baños y cocinas.
La orientación también importa:
Este: favorece la salud y la armonía familiar.
Sur: ideal para atraer riqueza y buena suerte.
Noroeste: potencia la creatividad, especialmente en niños.
Eso sí, no olvides equilibrar la parte energética con las condiciones reales de luz y temperatura. Por ejemplo, el sur suele recibir más sol directo, así que ahí será clave protegerlo con sombra ligera.
Así que ya lo sabes. Si quieres celebrar el Año Nuevo Chino y eres una persona que le gusta hacer rituales, no olvides comprar un árbol de jade (o mejor aún, que te lo regalen).
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