La comunidad indígena guatemalteca que ha prohibido el uso de plástico

Eugenia Revoreda

Director

Editora en Jefe de Directo al Paladar hasta enero 2024  Periodista.  * En los ochenta mundos de mi vuelta al día, se encuentran la curiosidad y las historias recopiladas en distintas travesías. Charlas sobre gastronomía, música y cultura sin las que el alma no puede vivir y la vida sería como si ya no fuera.

El plástico es uno de las grandes males actuales para el medio ambiente debido a la gran cantidad de años que tarda en degradarse y a los efectos nocivos que causa en el ecosistema. Cuando hacemos la compra muchos de los productos que escogemos a diario están envasado en plástico, y nos los llevamos a casa dentro de una bolsa de plástico. Estos envases pueden parecer artículos inofensivos pero la realidad es que una bolsa de plástico del supermercado tardará unos 150 años en degradarse, y una botella de plástico puede tardar hasta 1000 años.

Aunque actualmente existen muchas iniciativas que regulan o impiden su uso, aún queda mucho camino por recorrer para erradicar por completo el uso abusivo de este material, pero comunidades como la que vive en San Pedro La Laguna en Guatemala, han hecho un esfuerzo por tratar de ayudar al medio ambiente generando iniciativas positivas como ésta de la que te platicamos el día de hoy.

¿Cómo inició este proceso?

Por órdenes municipales se llegó a la decisión de quitar definitivamente las bolsas, envases y recipientes de plástico.

Este pueblo de unos 10 mil habitantes adoptó legalmente en 2016 esta medida tras una consulta. El objetivo era prohibir y multar el uso de plásticos para preservar el Lago Atitlán, que se había convertido en un vertedero de basura. Este lago es una de las principales fuentes económicas de los pescadores locales, además de que sirve como un centro turístico.

Foto: EFE

La idea de prohibir el plástico no fue solamente por razones ambientales. Mauricio Méndez, alcalde de San Pedro La Laguna, cree que abordar la vida de un pueblo y su desarrollo desde un punto de vista integral, ofrece mayores garantías de éxito que hacerlo de manera aislada. Otra idea por la que surgió esta iniciativa, es con el objetivo de generar oportunidades sostenibles. No se trata de ser solamente ambientalistas, sino también apoyar a las mujeres, al sector agrícola y comercial.

¿Cómo se ha llevado a cabo el proceso?

En San Pedro La Laguna se ha sustituido todo este plástico por otros materiales biodegradables y han vuelto a sus orígenes. Ahora, el pan lo guardan en servilletas tejidas por artesanos de la región; la carne, pescado o queso se envuelve en hojas de plátano; o la compra en el mercado se carga en canastas tejidas con palma, poco a poco, el plástico va desapareciendo, siendo uso exclusivo de recipientes para guardar los alimentos y evitar que se echen a perder.

¿Cuáles han sido los logros?

  • Se ha logrado reducir en un 80% el consumo de material sintético y también se ha creado un programa de reciclaje y recolección de residuos.

  • Han incrementado los ingresos a los artesanos que hacen estas servilletas de tela, ya que comentan, son parte de su tradición, y ahora que se utilizan más, tienen otros ingresos.

¿Qué podemos aprender de ellos?

  • Cuidar el medio ambiente es tarea de todos. La educación ambiental es la que desempeña un papel determinante. Al respecto, Méndez comentó para el diario El País: "No por concienciar acerca de la problemática con el plástico, sino también a la hora de inculcar valores propios de la cultura tzu’tujil".

Fuentes: EFE Noticias|Imagen:El País

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