3 flores para plantar a finales de verano y verlas florecer en otoño: ideales para espacios pequeños y bajo mantenimiento

Jardin

Cristina Díaz

Editora en Jefe

Falta más de un mes para que le digamos adiós al verano, así que es un buen momento para empezar a pensar en las flores que llenarán de color la casa durante los próximos meses. Aunque todavía faltan algunas semanas para que llegue el otoño, desde ahora puedes preparar macetas, jardineras o un pequeño espacio en el jardín para sembrar las siguiendes plantas.

Hoy te vamos a compartir tres flores ideales para plantar a finales del verano y disfrutar durante el otoño. Lo mejor es que no necesitan demasiado espacio ni cuidados complicados: con un sustrato adecuado, buena luz y un poco de atención podrás ver cómo crecen y transforman cualquier rincón de tu hogar.

3 flores para plantar a finales de verano y disfrutar durante el otoño

1. Pensamientos

Los pensamientos son una de las flores más bonitas para decorar y darle vida a cualquier espacio. Suelen mostrar todo su esplendor durante el otoño y el invierno, ya que toleran las temperaturas frías. Eso sí, aunque son resistentes, no significa que puedas olvidarte de ellas por completo. Necesitan algunos cuidados básicos, pero nada que no puedas resolver fácilmente.

Cómo cuidar los pensamientos

Una forma sencilla de cultivarlos es mediante semillas. Lo ideal es utilizar un sustrato ligero, con buen drenaje y capacidad para conservar la humedad sin encharcarse. También puedes agregar un poco de tierra especial para plantas con flor.

La siembra suele realizarse a finales de agosto o durante las primeras semanas de septiembre. Coloca el semillero en un lugar protegido, mantén el sustrato ligeramente húmedo y procura que la temperatura se mantenga fresca. Cuando las plántulas hayan crecido y tengan suficiente fuerza, podrás pasarlas a macetas más grandes, jardineras o directamente al jardín.

Al momento de trasplantarlas, deja una separación aproximada de 25 a 30 centímetros entre cada planta para que tengan espacio suficiente para desarrollarse.

Los pensamientos pueden crecer en semisombra o recibir varias horas de sol, especialmente durante las temporadas frescas. Lo más importante es mantener la tierra húmeda, pero sin exceso de agua. Procura regar directamente sobre el sustrato y evita mojar demasiado los pétalos para que las flores se conserven bonitas por más tiempo.

También es importante revisar las plantas con frecuencia, ya que pueden verse afectadas por pulgones, araña roja, caracoles y babosas. Retirar las flores marchitas ayudará a mantenerlas limpias y a favorecer la aparición de nuevos botones.

2. Crisantemos

Los crisantemos son otra de las flores que no pueden faltar durante el otoño. Sus flores abundantes y llenas de color pueden transformar una jardinera sencilla en un rincón mucho más llamativo.

Además de ser bonitas, son una excelente opción para decorar entradas, balcones, patios y terrazas. Existen en tonos amarillos, blancos, rosas, morados, naranjas y rojizos, por lo que puedes combinarlos para crear arreglos muy coloridos.

Aunque se les conoce como flores de bajo mantenimiento, necesitan algunos cuidados para crecer fuertes y producir una buena cantidad de flores.

Cómo cuidar los crisantemos

  • Luz: necesitan muchas horas de luz al día para florecer. Lo ideal es colocarlos en un espacio iluminado donde reciban sol matutino.
  • Riego: mantén el sustrato ligeramente húmedo, pero evita que el agua se acumule en la base de la planta. Durante los días calurosos puede ser necesario revisar la tierra con mayor frecuencia.
  • Temporada fría: aunque algunas variedades toleran las temperaturas frescas, es importante protegerlas de las heladas intensas. Si las tienes en macetas, puedes moverlas a un lugar más resguardado cuando el frío sea muy fuerte.

3. Caléndula

Si alguna vez jugaste a “me quiere, no me quiere”, seguramente recuerdas haber arrancado los pétalos de alguna flor. Aunque muchas personas asocian este juego con las margaritas, la caléndula también es una de esas plantas llamativas que llenan los jardines de color.

Sus flores amarillas y anaranjadas son muy bonitas, resistentes y fáciles de cuidar. Además, puede cultivarse en macetas, jardineras o directamente en el suelo, por lo que es una excelente alternativa si tienes poco espacio.

La caléndula no es una planta demasiado exigente, pero sí necesita un sustrato con buen drenaje para evitar que las raíces permanezcan encharcadas, lo que significa que el riego es moderado.

Cómo cuidar la caléndula

Coloca la planta en un espacio donde reciba varias horas de sol. La luz ayudará a que crezca fuerte y produzca más flores.

Si la cultivas en una maceta amplia, podrá desarrollar mejor sus raíces y crecer con mayor frondosidad. Eso sí, asegúrate de que el recipiente tenga orificios en la parte inferior para permitir que el exceso de agua salga sin problemas.

Retira las flores secas conforme aparezcan. Este sencillo hábito ayudará a que la planta se vea más limpia y puede favorecer la producción de nuevos botones.

Cuando termine su temporada de floración, puedes realizar una poda ligera y retirar las ramas secas o débiles. De esta forma, la planta tendrá mejores condiciones para volver a crecer durante la siguiente temporada.

Con mucho sol, riego moderado y una tierra que drene bien, la caléndula puede convertirse en una de las flores más bonitas y fáciles de mantener en casa.

¡Manos a la obra! Pequeños cambios que harán que tu casa se vea más bonita.


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