Alimentos que puedes convertir en cubos de hielo para comer después

Una de las formas para conservar por más tiempo nuestros alimentos es convertir pequeñas porciones en cubos de hielo, para que los podamos utilizar en diversas preparaciones y comer después, sin temor de que se echen a perder o desperdicien. Necesitamos recipientes especiales para hacer hielos, los cuales, incluso podemos conseguir de diferentes formas y tamaños.

A continuación, te presentamos una lista de alimentos que puedes congelar en estos cubos de hielo, para mayor practicidad al cocinar:

  • Consomé de pollo

Muchas veces hervimos pechuga de pollo para ocupar la carne en algunos platillos, como tinga, pero nos sobra mucho caldo; el cual es muy útil para darle un mejor sabor a las sopas. Por eso, cuando tengas este tipo de sobrantes, vierte el caldo en las hieleras o moldes incluso más grandes, así, cuando vayas a cocinar una sopita de fideo, podrás ponerle un toque de consomé de pollo natural.

  • Jugo de limón, lima, naranja, mandarina u otros cítricos

En México solemos ponerle limón a casi toda nuestra comida y hasta bebidas, pero a veces olvidamos comprar y cuando lo vamos a ocupar no lo tenemos a la mano. Para evitar esto, podemos verter directamente el zumo de diversos cítricos en las hieleras. Incluso, podrá disfrutar de un delicioso smoothie de mandarina, ya pasada la temporada.

  • Leche o bebida vegetal

Si tenemos cubitos de leche o de la bebida vegetal equivalente, podremos contar con elementos fríos que nos ayuden a enfriar nuestras bebidas, como licuados o agua de horchata, sin que estos sean rebajados, como sucede cuando le ponemos hielo simple.

  • Café

La mejor forma de preparar un café con hielo y no aguarlo es enfriarlo con cubitos del propio café. Si no queremos aumentar la cafeína, siempre podemos hacerlos con la versión descafeinada, evitando a ser posible la versión soluble de sobre. Estos cubos los podrás utilizar también para postres, cocteles, frapés, etc.

  • Ajo y cebolla

Son básicos de la cocina, que podemos tener congelados en porciones crudas, incluso, ya mezclados, muy picados o triturados, o por separado y bajo diferentes preparaciones previas. Puedes congelar con un poco de mantequilla derretida, incluso, solo la pulpa licuada.

  • Hierbas aromáticas frescas

Cuando compramos albahaca, perejil, cilantro cebollino, tomillo o cualquier hierba aromática, tenemos que utilizarlas en pocos días, pues se marchitan y hasta se pudren, a menos de que las pongas a secar; pero si las quieres mantener frescas por más tiempo, hay que lavarlas, quitar el excedente de agua, picarlas y ponerlas en los huecos del molde; para posteriormente, verter aceite de oliva extra virgen o mantequilla derretida.

Una vez solidificados los cubitos, lo mejor es desmoldarlos congelados y guardar las porciones en una bolsa de congelación, cerrada herméticamente. Así podemos sacar una o dos unidades para añadirlas directamente a un guiso, salteado, o lo que nos apetezca.

  • Pasta de chile, pesto y otras salsas

En sus versiones más concentradas, con forma de pasta densa, estos condimentos ofrecen una gran potencia aromática que, a menudo usamos en pequeñas porciones. Es una pena que se estropeen por no poder usarlos a tiempo; la congelación es de nuevo una gran opción.

Con el pesto casero, por ejemplo, merece siempre la pena hacer de más para congelar en raciones individuales, que, además podremos aprovechar para enriquecer otras recetas que se beneficien de esa mezcla de sabores italianos.

  • Yemas de huevo

Hay varias recetas en las que sólo utilizamos las claras de huevo y no sabemos qué hacer con las yemas, por eso, este tip te servirá. El huevo crudo y entero no se congela bien -podría explotar-, pero las yemas sí aguantan perfectamente la congelación, incluso mejor que las claras por separado, dado su alto contenido en grasa y menos cantidad de agua. Por el tamaño que tienen son perfectas para depositar en moldes de hielo y congelar tal cual, mejor si las batimos ligeramente antes para romper su forma y ocupar así toda la cavidad. Estas yemas nos servirán para elaborar postres, salsas, panes y bollos o para pincelar masas y darles ese toque dorado.

  • Purés y papillas para bebés

Las mamás suelen batallar con la comida del bebé, pues a veces no tienen todo el tiempo para preparar sus alimentos, pero si hacen de más y lo congelan, podrán utilizar estas conservas cuando lo necesiten. Habrá que verter la papilla en los moldes, incluso, de mayor tamaño. Aquí, son ideales especialmente los purés de frutas.

  • Flores, frutas y otros aderezos decorativos

Con cubitos de hielo de agua que alberguen bonitas flores en su interior daremos un toque decorativo original y llamativo a nuestros cócteles o bebidas de verano. También podemos congelar porciones de fruta fresca, o usar bayas enteras, solas o combinadas con hierbas o especias para además dar sabor y aroma al refresco, incluso al agua sola.

Siempre hay que asegurarse de que congelamos aderezos comestibles y que están debidamente lavados. Cuando más bonitos luzcan frescos, mejor se verán en su versión helada. Arándanos, grosellas, frambuesas y pieles cítricas son buenas opciones para combinar con flores comestibles.

  • Mantequilla tostada o clarificada

Una técnica habitual en recetas de pastelería es la de calentar la mantequilla hasta que se vuelve transparente y se torna de un color oscuro, acaramelado, con un aroma a fruto seco muy agradable. Si solo la cocemos hasta que se separan los sólidos tendremos mantequilla clarificada, muy útil para para usar en platos salados.

  • Vinos y otras bebidas alcohólicas

Si has abierto una buena botella y no la has terminado, no dejes que se estropee el vino abierto y aprovéchalo para tener en el congelador cubitos de esta bebida. El hielo de vino tinto nos servirá para enriquecer muchas recetas y podemos aprovecharlo también si hacemos sangría o tinto de verano. Los rosados y blancos que se suelen servir fríos, así como espumosos como el cava, champán y otros frizzantes, pueden mantener su calidad perfectamente con hielos. Si usamos cubitos de la propia bebida. Funcionará mejor con tragos que sean ligeramente dulces o semisecos, con acidez y aromas afrutados. Merece la pena probarlo también con sidras de manzana u otras frutas, así como con clásicos del aperitivo, como el vermú.

  • Concentrado de tomate o puré

Los envases abiertos se echan a perder en pocos días, incluso si es un preparado casero; por lo que, cuando tengas sobrantes, puedes vaciar pequeñas porciones en el molde de cubos. Cuando vayas a cocinar tu próxima pasta, tendrás tu puré listo si lo descongelas un par de horas antes.

  • Frutas trituradas, compotas y mermeladas

Hablando de purés, las frutas trituradas se emplean a menudo como ingredientes más saludables en recetas de repostería y también en salsas o guisos, como por ejemplo la manzana. Su vida útil en el refrigerador es corta, así que la mejor solución para no desperdiciar las sobras es congelarla en mini porciones. Es un recurso muy práctico también para las compotas y mermeladas.

Ahora ya sabes qué alimentos puedes convertir en cubos de hielo para comer después, es hora de activar la creatividad para utilizar tus cubos de comida en diversas recetas.

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